Quiero que lo primero que sea almacenado en esta página web sea un homenaje a las personas que han hecho de mi la mujer que soy.
Primero a mi familia y mis amigos, que han por tanto tiempo han sido las personas por quienes he querido cambiar mis defectos y compartir mis virtudes. A ustedes les debo todo. Mi vida entera está almacenada en la suma de sus corazones. No me alcanzarán jamás las palabras para agradecerles.
En segundo lugar, y porque este es un espacio principalmente (pero no únicamente) profesional, a mis maestros. Maestros en todas las áreas. Un homenaje a mis profesoras y profesores, a aquellos a quienes considero mentores. A los maestros que me formaron como una persona crítica, como una científica rigurosa y también a aquellos que me enseñaron de la compasión con la naturaleza y la humanidad en la ciencia. A aquellos que sin ser parte de la comunidad científica o académica han sido tan importantes en mi camino como cualquier otro. Millones de gracias a todos ustedes, espero estar a la altura de las personas maravillosas con quienes me he encontrado en el camino. Consideré nombrar a algunos, pero por respeto a la privacidad de cada uno, este espacio solo hará referencia indirecta a quienes se han cruzado en mi vida.
Tercero, y por qué no darles su lugar, a las historias que alguien más ha contado y que han resonado en mi corazón. Usualmente, pero de nuevo no únicamente, en forma de libros. Que bonito existir en un momento de la vida donde como mujer puedo leer, aprender y entretenerme con las historias y la escritura de otras mujeres y otras personas. Gracias a las historias por moverme el alma y permitirme soñar con una sociedad mejor.
Por último, a todas las Maria Lauras que he sido. Hemos hecho algunas cosas en la vida, ¿no? Gracias por seguir caminando pasito a pasito.

